Vinos

Burbujas que acarician

El vino espumoso más conocido es el Champagne, pero hay otros que también encantan

También conocidos como vinos de aguja por las delgadas líneas que se forman gracias al gas carbónico que contienen, los espumosos son elaborados generalmente con uvas Chardonnay, Pinot Noir, Sauvignon Blanc, Merlot o Semillón, dependiendo de la zona y la bodega.

Su producción comienza con un vino base que tiene cierta acidez y baja graduación alcohólica; se pasa por el proceso de fermentación dos veces. Durante la primera se reducen los azúcares y se forma un alcohol vínico con gas carbónico.

Con la segunda se generan burbujas medianas, aunque éstas se pueden conseguir usando gas artificial. El siguiente paso es el añejamiento, el cual también depende de cada marca.

Se dice que los espumosos, como muchas otras bebidas, surgieron por accidente. Y es que los monjes franceses embotellaban el vino después de la fermentación, tapaban las botellas con tapones de madera o caña y las levaduras, junto con el azúcar restante, continuaban fermentando; así, se creaban las burbujas. En ocasiones, sucedían explosiones de las botellas a causa del gas que se generaba. Debido a esto eran conocidos como el vino del diablo.

Ejemplos Europeos

El espumoso por excelencia es el Champagne, el cual es elaborado en la región de Francia del mismo nombre, desde 1700. Este cuenta con la denominación de origen protegida; por lo tanto, es el único que puede llamarse así. No obstante, los vinos de este tipo se producen en diferentes regiones francesas, españolas, italianas e, incluso, en zonas latinoamericanas de México y Chile.

Otro ejemplo destacable son los vinos Franciacorta, que son hechos en la región de Lombardía; también tienen denominación de origen e incluso un proceso de elaboración único, todo bajo el mismo nombre. Una de sus marcas es Bellavista, “la producción es de sólo 13 millones de botellas".

Siempre se utilizan las uvas cosechadas en el lugar; se recogen y se llevan a la bodega a mano”, explica Sara Pedrali, Brand Ambassador del grupo Terra Moretti.

“El añejamiento mínimo es de cuatro años y puede ser hasta de siete sobre lías; el mosto fermenta en barrica de roble francés y no se agrega azúcar. Entre más tiempo pasa el vino en este procedimiento, la burbuja se hace más pequeña, lo que permite que acaricie el paladar para que se pueda apreciar más su estructura y calidad”, agrega.

Para acompañar

Por su color, pueden ser blancos o rosados; por su dulzor, se clasifican en brut nature, menos de tres gramos de azúcar por litro; brut, de 3 a 15 gramos, seco, de 15 a 30; semi seco de 30 a 50, y dulce más 50 gramos. Esta división determina con qué platillos se puede combinar.

Y es que antes, el vino espumoso sólo se bebía en momentos de celebración, como en bodas, Año Nuevo, la primera navegación de un barco o la victoria de un corredor de autos. Ahora, puede acompañar risottos y pastas, pollo en curry, mole negro, carpaccio de salmón, ostiones en su concha, paella, codornices en salsa de frutos rojos o pavo al vino blanco, entre otros platillos.