Destilados

Los dioses que poseían a los ebrios

El comportamiento de quien tomaba dependía del conejo que lo dominara

“Centzon totochtin” (400 o incontables conejos) es el nombre que recibían los espíritus del alcohol en el México prehispánico relacionados con el sueño y el despertar. El comportamiento de quien tomaba dependía del conejo que lo dominara.

Los dioses del pulque eran innumerables. En los códices y en las fuentes escritas aparecen Ome Tochtli, Tepoztécatl, Tezcatzóncatl, Toltécatl, Yauhtécatl, Izquitécatl, Pahtécatl, Cuatlapanqui, Tlilhua y otros más. En conjunto se les llamaban centzon totochtin, es decir, 400 conejos.

Los informantes de Fray Bernardino de Sahagún, el máximo investigador de todo lo que atañe a la cultura nahua, explican este nombre “porque antes atribuían el pulque a los conejos, los adoraban los antiguos”. Las distintas maneras que tenían los hombres de embriagarse eran atribuidas a los muchos dioses del pulque que poseían a los ebrios; se decía: “Cuando algunos se embriagan, uno llora mucho, y alguno riñe con la gente, grita a la gente. De quien grita a la gente o llora, se dice: ‘Es como su conejo’”.

Si aún no sabes cuál es tu conejo, puedes averiguarlo tomando esta nueva botella de mezcal, llamada 400 Conejos en honor a esta interesante historia. Se trata de un mezcal joven 100% de agave espadín, con sutiles aromas frutales y herbáceos, producido en la capital mundial del mezcal, Santiago Matatlán, Oaxaca.

Su proceso es artesanal a cargo de los maestros mezcaleros don Tacho y Joel Santiago, que realizan la molienda con piedra tirada por un caballo, la fermentación en tina de madera y la destilación en ollas de cobre.

Se recomienda tomarlo derecho, acompañado de gajos de naranja y sal de gusano. Por su suave sabor, también puede mezclarse con hierbabuena, jugo de naranja o limón, combinación que resalta sus notas y aromas a frutas tropicales.