Destilados

Bebida ancestral

Desde hace más de 500 años esta bebida deleita los paladares: Hoy, su sabor, y características recorren el mundo para poner en alto el nombre de México

El agave es la planta perenne con la que se produce, entre otras bebidas, el mezcal, que se crea artesanalmente, pues primero se cuecen los corazones de la planta durante 10 días en hornos subterráneos y luego se realiza una fermentación lenta, cuidadosa y libre de químicos en alambiques de cobre.

El resultado es un líquido incoloro con sabor fuerte y aromático, el cual puede ser de dos tipos: 100 por ciento agave o mezcal.

El primero se obtiene de la destilación y rectificación de mostos preparados con azúcares de las cabezas maduras de los agaves, previamente hidrolizadas o cocidas y sometidas a fermentación alcohólica con levaduras.

El segundo es producto de la destilación y rectificación de mostos en cuya formulación se han adicionado hasta 20 por ciento de carbohidratos permitidos. De ambos se desprenden tres categorías, de acuerdo con las características que adquiere: añejo o añejado, madurado por lo menos un año en barrica de roble blanco o encino; reposado, dos meses en barrica, y joven.

La industria mezcalera inició en el siglo XVI, si bien tuvo su primer impulso durante la época de la Revolución Mexicana. No obstante, hasta hace 15 años su producción todavía era ilegal y clandestina.

Hoy, este destilado se produce en una decena de estados, sin embargo, sólo Oaxaca, Guerrero, Durango, San Luis Potosí y Zacatecas tienen Denominación de Origen.

La D.O. fue otorgada el 9 de marzo de 1995 por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual.

Desde entonces, Oaxaca fue nombrada la región del mezcal, pues se produce en los distritos de Sola de Vega, Miahuatlán, Yautepec, Tlacolula (Santiago Matatlán), Ocotlán, Ejutla y Zimatlán.

Actualmente es uno de los destilados más importantes en el país y apreciado en todo el mundo.