Vinos

Un dulce accidente

Tesoro alemán

Al sur de Alemania, en la región de Franconia, se elaboró por primera vez, en 1794, el eiswein, conocido en inglés como
ice wine y en francés con el nombre de vin de glace.
A consecuencia de una helada, las uvas se congelaron e incluso así decidieron prensarlas, el resultado fue un vino con alta concentración
de azúcar. Años más tarde, se empezó a producir a través de un procedimiento controlado.
En Canadá, los primeros ice wine se realizaron en la década de los 70 y tuvieron un boom en los 80; sin embargo, hasta los 90
se registró una mayor producción y de mejor calidad.
Se dice que Hainle, un emigrante alemán que llegó a la Columbia Británica, hizo su propia bodega llamada Peachland y en 1988
puso a la venta la cosecha de 1978, fue hasta una década después cuando se reconoció como denominación de origen.

¿CÓMO LO HACEN?
Los productores dejan sobremadurar la uva en la cepa y la cosechan hasta la primera helada, cuando la temperatura está entre
10 y 13 grados bajo cero. Así, la uva se congela, el agua se expande y se concentran los azúcares, ácidos y aromas.
Después se procesa para obtener el mosto y para fermentar, este último método es lento porque el mosto debe atemperarse,
ya sea con calentamiento controlado o bien dejándolo en reposo un par de días.
Para que sea un auténtico ice wine, la uva no debe congelarse de manera artificial, por eso sólo se produce en países donde se
registran temperaturas muy bajas, como Canadá, Alemania y Francia, entre otros.
Las variedades más utilizadas para su elaboración son Gewürztraminer y Riesling, pero también se emplean Chardonnay, Vidal
Blanc, Seyval Blanc, Chenin Blanc, Grüner Veltliner, Pinot Blanc, Pinot Gris, Sémillon y algunas tintas, entre ellas,

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