Vinos

El oro líquido de Italia

Grappa: aguardiente italiano

Originalmente, la grappa se comenzó a producir para evitar los desperdicios de la uva, sin embargo, con el paso del tiempo se convirtió en una de las bebidas típicas de Italia. Se obtiene de la destilación del vinacce, es decir, de los restos de la uva exprimida.

La historia de este aguardiente es incierta, pero se tiene registro de que en la Edad Media se comenzaron a destilar diferentes tipos de productos. El origen tuvo lugar en Bassano di Grappa, al norte de Italia, donde se consiguió la denominación de origen de este licor en 1997, por eso lleva su nombre.

A Sudamérica llegó a través de los inmigrantes italianos que se establecieron principalmente en Argentina y Uruguay. En este último país es donde más se consume, sobre todo mezclado con limón o con miel (conocido como grappamiel ).

SABOR CON TRADICIÓN
La elaboración de la grappa comienza con la destilación de la piel de la uva fermentada o semifermentada en alambiques, posteriormente se refrigera y se filtra, incluso en algunos casos se aromatiza.

El resultado es un líquido transparente, muy aromático y de alto grado alcohólico, generalmente presenta entre 40 y 50 grados, si bien lo mínimo que puede tener es 37.5 antes de salir al mercado. Hay quienes prefieren grappa joven, pero también se puede encontrar añejada.

Este proceso hace que el aguardiente se torne color miel claro y tenga aromas y sabores que resultan mucho más complejos. Todo depende del tipo de uva que se utiliza, pues eso es lo que le da la mayor parte de su sabor y cualidades, incluso hasta es comparado con la sofisticación del brandy.

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