DÍA DEL PADRE

¿Cómo ser un buen padre?

Algunos consejos que no está de más recordarlos

El médico austriaco Sigmund Freud (1856-1939) escribió: “No puedo pensar en ninguna necesidad en la infancia tan fuerte como la protección de un padre”. Y es verdad.

Según los especialistas, para los niños su padre es el punto de referencia que les proporciona seguridad y confianza; lamentablemente, no es una tarea fácil. Pese a que existen muchos libros que pueden aportar valiosos consejos, no existe un manual para serlo. Nadie está exento de cometer errores, pero el sentido común y el instinto pueden ser una excelente guía para actuar lo mejor posible.

Sin importar la edad de su hijo o de cuántos tenga, debe saber que el trabajo de un padre nunca termina. Debe estar presente en los momentos decisivos, impartir disciplina y ser un buen ejemplo; ser comprensivo, pero no caer en chantajes. Existen claves para lograr equilibrio al momento de educar pero sin consentir en exceso; dos de las más importantes son el amor y el compromiso. No tenga miedo a demostrar sus sentimientos hacia sus hijos; abrácelos y hágalos sentir amados.

Si su trabajo le impide pasar mucho tiempo con ellos, cuando tenga oportunidad, dedíquese sólo a ellos. Olvídese de su teléfono celular y juegue con sus hijos o apóyelos en sus tareas escolares. Puede planificar sus actividades, pero también permítase ser espontáneo y sorprenderlos con una salida al cine. Anímelos a dar lo mejor de ellos mismos, hablando bien de sus aptitudes y apoyándolos a superar sus debilidades.

Escúchelos. Conozca sus historias, sus intereses y temores. Hágales saber que pueden confiar en usted ante cualquier duda o circunstancia; demuéstreles que pueden confiar en usted. No los sobreproteja. Hábleles de los peligros que existen y de cómo afrontarlos. Recuerde, no podrá vivir su vida, pero si ellos tienen toda la información, podrán elegir lo correcto. Necesitan entender que sus acciones tienen consecuencias y que sus decisiones, buenas o malas, sólo dependen de ellos.

Evite perder la paciencia. Cuando eso ocurra, no los exhiba ni humille (mucho menos en público). Razone con ellos y, si tiene que imponer un castigo (que no sea físico), hágalo. Impídales usar sus dispositivos electrónicos o salir con sus amigos, pero nunca llegue a la violencia.