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El manicure ideal para la boda

Desde la pedida hasta la ceremonia, el manicure juega un papel determinante en el arreglo de todas las novias, pues en el dedo anular se
colocan tanto el anillo como la argolla nupcial. Además, durante la unión religiosa, las manos reciben las arras, por tanto, todos las estarán mirando.

La mayoría de las desposadas suelen llevar el famoso manicure francés, porque es elegante, sencillo y combina prácticamente con cualquier vestido y maquillaje. El tradicional consiste en usar un tono nude en la base y llevar la punta en blanco; las nuevas versiones permiten que la base sea perla o rosa pálido, mientras la punta se puede llevar con un discreto decorado de cristal.

En este último caso, se debe tener cuidado de que la pedrería no se enrede con el cabello, porque podría arruinar el peinado en el momento menos oportuno, o rasgar el velo o vestido, lo cual sería una verdadera tragedia. Actualmente hay más tendencias y las novias no tienen por qué limitarse a llevar este estilo clásico pues, aunque menos sobrias, existen otras propuestas que las harán lucir coquetas y modernas.

Los tonos dorados y plateados, por ejemplo, son una excelente opción, siempre y cuando no se combinen con ningún otro tono y no lleven decorado. Las uñas deben estar cortas para que el manicure no se vea vulgar. Si la futura esposa lo prefiere, los rosados, lilas o el verde
tiffany son ideales para lucir tierna y romántica; si el barniz es nacarado, es preferible no agregar decoración.

Sólo las más atrevidas pueden llevar las uñas en el mismo tono de las flores de su ramo, ya sea rojo o fucsia, o el color de los vestidos de las damas de honor.