Protocolo

¿Debo prestar dinero a un amigo?

Hay factores que debemos considerar antes de hacerlo para no poner en juego nuestras finanzas o la amistad

Dicen que en la cama y en la cárcel se conocen a los amigos. Y es cierto, porque cuando una persona está en dificultades siempre recurre a sus afectos más cercanos, pero tratándose de problemas financieros, hay factores que se debemos considerar antes de poner en juego el capital.

Si se trata de una amistad cercana y de varios años, seguramente usted está enterado de cómo es su amigo (a) en relación con el dinero, es decir, si sus tarjetas de crédito están a tope o al corriente, si tiene deudas con otra personas o un historial limpio, si tiene no buenas referencias crediticias o si sólo está pasado por un mal momento.

Pregunte directamente para qué lo necesita, porque no es lo mismo tener una emergencia médica, que todos podríamos tener, que pagar alguna deuda, lo cual indica que la persona debe dinero en varios lugares al mismo tiempo.

Si su amistad no es cercana, aunque sienta remordimiento y le jure que le pagará, no le preste, a menos que esté dispuesto a entrar en el desgastante proceso de cobrarle hasta dar por perdido su dinero. En cambio, si se trata de alguien a quien conoce bien, confíele un poco de dinero, pero evite que sea lo que usted tiene reservado para sus pagos cotidianos.

Por ello, aunque lo aprecie, se debe establecer un plazo para liquidar la deuda, así como señalar si va a ser un solo pago o le permitirá devolvérselo en abonos. Si al llegar el día no tiene noticias de su amigo y de verdad lo aprecia, dele un día más de plazo y después llámele para saludarle y recordarle de su compromiso.

Lamentablemente, muchas amistades han terminado por que una de las partes nunca pagó. Si esto le ocurre, no se entristezca por haber confiando en quien no lo merecía.