Protocolo

Reglas básicas para visitar a un enfermo

Las personas que se recuperan de alguna enfermedad, necesitan descanso y reposo, por lo que siempre debes ser muy prudente

Reza el refrán que en la cama y en la cárcel se conoce a los verdaderos amigos, refiriéndose a que cuando estamos en problemas o recuperándonos de alguna enfermedad, nos gusta ver a nuestros allegados y seres más queridos.

Sin embargo, muchas veces las visitas no suelen ser tan gratificantes porque en lugar de hacernos sentir bien, nos incomodan y nos provocan malestar.

En primer lugar, debemos tomar en cuenta que un hospital es un lugar de recuperación, no un salón de fiestas, por lo que debemos aceptar su reglas y horarios.

Si conoces a un familiar de la persona hospitalizada, pregúntale si el enfermo está en condiciones de recibirte; si es así, averigua cuál es el día y el horario más conveniente para hacerlo.

Después, llama al nosocomio y pregunta qué tipo de regalos se pueden ingresar, ya que las flores y cierto tipo de alimentos están prohibidos en algunos lugares.

Cuando estés ahí, antes de subir, comunícate a la habitación y anuncia tu llegada, ya que aunque te hayan autorizado para ir, la situación podría haber cambiado.

Trata de no hablar fuerte ni reír a carcajadas dentro de la habitación, sobre todo si está compartida por otro enfermo. Permanece poco tiempo, 15 o 20 minutos es suficiente, a menos que te pidan que te quedes un poco más.

Las visitas por motivo de maternidad

Antes de correr al hospital, sé honesto y pregúntate si la paciente es muy cercana a ti; si es una compañera de trabajo o amiga lejana, mejor espera y visítala después.

Considera que tanto la madre como el recién nacido necesitan descansar; en caso de que hayas decidido ir, permanece poco tiempo.

Aunque los globos o las flores son los regalos más frecuentes, en realidad son poco prácticos; mejor regala una linda chambrita para el bebé.