Interiorismo

Vivir en las alturas, el futuro en el DF

Hogar, trabajo y esparcimiento en un mismo lugar
Esta gran urbe debe crecer hacia arriba para mejorar la calidad de vida. Mira este proyecto.

El futuro nos alcanza y los arquitectos lo saben: la ciudad de México es la cuarta metrópoli más poblada del mundo con casi 21 millones de habitantes; para el año 2030 la ONU estima que estará cerca de 24 millones de personas y, por la falta de espacio, esta urbe ya sólo puede crecer hacia arriba. Sí, el cielo es el límite en la última tendencia arquitectónica a nivel mundial.

Comúnmente llamadas “ciudades verticales”, las principales capitales de los cinco continentes se inclinan por los rascacielos, subrayando que estas construcciones –al ofrecer casa, trabajo, zonas de compras y de ocio– disminuyen el consumo de recursos naturales y reducen la contaminación.

Este fenómeno, súper evidente en Emiratos Árabes Unidos, Japón y China –de hecho ésta última será hogar del muy comentado complejo Cloud Citizen–, ha llegado al D.F. con proyectos como Miyana que, aunque no compite con los de las ciudades asiáticas, sí está a su altura en cuanto a concepto.

“Estos conjuntos de usos mixtos son el futuro de las ciudades. Estamos volviendo un poco a la vida de barrio, a las ciudades antiguas donde había una mezcla de todo”, comenta el arquitecto Víctor Legorreta, director general y de diseño de Legorreta + Legorreta. “Está comprobado que estos conjuntos son más ecológicos porque permiten que vivas en espacios de muy buena calidad, sin usar el automóvil”, añade.

Funcionalidad ante todo

Miyana empezó a edificarse en 2013 y se terminará en 2018, con una inversión de 7 mil millones de pesos. Consta de cinco torres –tres para vivienda y dos para oficinas–, que sumarán más de 511 mil metros cuadrados de construcción. Contará con centro comercial, alberca, comedor, cancha de futbol y jardines.
Ubicados entre las calles Ejército Nacional, Moliere y Miguel de Cervantes Saavedra, en la colonia Granada; los departamentos tienen un precio por metro cuadrado entre 50 mil y 60 mil pesos. Se han vendido ya 500 de los 850.

“Quisimos hacer una arquitectura con los colores y las texturas de los muros que se usan en México, pero en un edificio moderno”, dice Legorreta, docente de la Cátedra Legorreta-Tagliabue en el Tec de Monterrey.

“Tenemos mármol Santo Tomás y travertino, maderas, prefabricados en tonos terracota y granitos. Hemos querido integrarla a Antara y Grupo Carso, y es una expresión hecha por arquitectos, ingenieros y constructores mexicanos”.

Con la intención de obtener la certificación Leed ND, Miyana contempla la proximidad al transporte público, el uso de paneles solares, el reciclado de agua e iluminación de bajo consumo.

“Los arquitectos estamos siempre buscando algo novedoso. Si traes novedad en tu ropa, pues después la tiras o te cambias, pero un edificio ahí se queda. No pasar de moda es otro de los retos”, concluye Legorreta.