Entrevista

Príncipe del polo

Aquí recibiendo un reconocimiento de Lady Di
Memo estuvo entre los mejores jugadores del mundo por 21 años y ha participado como profesional por 34.

¿Qué consejo le darías a un joven que está interesado en practicar el polo?

Que busque a algún jugador experimentado y de cierto nivel y que se ofrezca como aprendiz. Otro consejo es siempre aprender algo de cada buen jugador, observando e imitando lo bueno.

¿A qué crees tú que se deba que los mexicanos destacamos en el polo?

Creo que se debe a la escuela y enseñanza de mi padre, Guillermo Gracida. El 80% de los buenos jugadores mexicanos de polo han sido alumnos de mi papá. En algún momento los cuatro integrantes de la selección mexicana aprendieron con él.

Son pocos los jugadores de polo en el mundo, y menos aun los que destacan a nivel mundial ¿es éste un medio muy competitivo?

Hay alrededor de 40 mil jugadores en el mundo y solamente cinco jugadores de 10 de hándicap. Es decir que el porcentaje de jugadores que llegan a la máxima calificación son muy pocos. Países como Argentina tienen miles y miles de jugadores, mientras que en México no debe de haber más de 100 en total.

En un partido de polo, ¿qué tanto depende un buen desempeño del jugador y qué tanto del caballo?

La combinación de jinete y caballo es muy importante En el fondo te tienes que volver como un centauro, pues el polo es un deporte que se juega alrededor de 50 millas por hora promedio. Así que la comprensión entre jinete y caballo es fundamental. Hay un dicho indio en inglés que dice: “Si no puedes llegar a la pelota, no vas a poder pegarle y sólo el caballo te lleva hasta ella”. Un buen caballo puede brillar con un mal jinete, pero un buen jinete no puede brillar sin un buen caballo.

Sabemos que fuiste maestro de los príncipes William y Harry de Inglaterra, ¿cómo describirías el carácter de William?¿Fueron él y Harry buenos alumnos?

La experiencia de darle clases a gente muy famosa y con mucho éxito ha sido una enseñanza muy importante para mí. Lo más importante que he aprendido de ellos es la humildad: son gente sencilla y con gran disciplina. Destaco en ellos el respeto que tuvimos como maestro y estudiantes, sentí que para los chicos era un honor aprender, como para mí enseñarles.