DESTINOS

Entre palacios de zares

Esta es una de las ciudades más hermosas del mundo por la belleza de sus edificaciones. ¿Cuál?

Fuente de inspiración para pintores, músicos y memorables novelistas como Pushkin y Dostoievski, y cuna de aclamados artistas como Ana Pavlova, Stravinski, Borodin y Fabergé, ni la revolución, ni los sucesivos cambios de su nombre (Petrogrado y Leningrado), ni los estragos de la Segunda Guerra Mundial, doblegaron la fortaleza de San Petesburgo, que actualmente es la segunda ciudad más importante y con más habitantes en Rusia.

Considerada una de las urbes más cosmopolitas, románticas y fascinantes del mundo, está conformada por varias decenas de ríos, islas, canales y cientos de puentes. Asimismo, alberga cientos de museos, teatros, palacios e históricos monumentos de espléndida arquitectura barroca y neoclásica que, aunados a su vida nocturna, tradiciones, gastronomía y cambiante fisonomía de acuerdo a las estaciones del año, aseguran una inolvidable experiencia de viaje.

Para adentrarse en el origen de la ciudad, vale la pena un recorrido por sus canales o ríos como el Moika, Fontanka o el Neva, y desde ahí visitar la Fortaleza de Pedro y Pablo, en la pequeña isla de Zayachi, donde propiamente inició San Petersburgo.

En ésta se encuentra la Catedral de San Pedro y San Pablo, en la que están las tumbas de la mayoría de los zares rusos, entre ellos, Pedro el Grande y Nicolás II. Cerca de aquí, también puede como la Cabaña de Pedro el Grande.

CÓMO RECORRERLA

Designado Patrimonio de la Humanidad, el centro histórico es punto de referencia obligado para iniciar el recorrido por algunos de los principales lugares de interés. En esta zona destaca por mucho el célebre Museo Hermitage que se ubica en la Plaza Dvortsovaya, o del Palacio.

Conformado por un impresionante complejo arquitectónico que incluye al Teatro Hermitage, al Antiguo, Nuevo y Pequeño Hermitage, así como al Palacio de Invierno (este último sirvió durante 150 años como residencia imperial y fue declarado museo tras la Revolución de Octubre). El Hermitage es reconocido como uno de los museos más grandes del mundo con una impresionante colección iniciada por el fundador de la ciudad y que a su muerte incrementaron sus sucesores. Hoy día cuenta con alrededor de tres millones de obras de arte expuestas en más de 400 salas, por lo que recorrerlo en su totalidad puede llevar varios días.

La Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada es otro de los iconos de esta zona. Edificada en homenaje a Alejandro II en el sitio de su asesinato, es una de las más representativas muestras del nacionalismo romántico ruso, en cuyo interior sobresale
una rica y compleja decoración de mosaicos. Próximo a este lugar, el Museo Ruso (fundado por Nicolás II en un antiguo palacio de los Romanov) ofrece un excelente acercamiento a la historia del arte ruso desde el siglo X hasta nuestros días.

Otro de los museos digno de conocerse es el relativamente nuevo Museo Fabergé. Ubicado dentro del Palacio Shuvalov, posee la mayor colección de los célebres huevos fabricados por Carl Fabergé, entre ellos los nueve huevos de pascua imperiales que diseñó para los dos últimos zares.

Lugares también emblemáticos de esta ciudad son la Catedral de San Isaac, calificada como una de las más grandiosas de Europa (desde su cúpula pueden apreciarse fantásticas vistas de la ciudad); el Monasterio Nevsky; el Palacio Yusupov, a orilla del Río Neva entre los más hermosos de San Petersburgo, especialmente conocido por ser el sitio donde Rasputín fue asesinado; el Teatro Mariinsky, inaugurado en 1860 y sede de magníficos espectáculos de ópera y ballet; y la Avenida Nevsky (Nevsky Prospekt), principal calle y corazón financiero, sobre la que se concentran numerosos edificios (entre ellos la Catedral de Nuestra Señora de Kazán, basada en la Basílica de San Pedro, en Roma), cafés y restaurantes.

Además de la calle Bolshaya Konyushennaya, la Avenida Ligovsky y la Plaza Sennaya, la Avenida Nevsky es una de las principales áreas para ir de compras, con tiendas de lujo, modernos centros comerciales e históricas galerías como Gostiny Dvor y Passage que datan, respectivamente, de los siglos XVIII y XIX. Justo en estas últimas, así como en la Fábrica Imperial de Porcelana, pueden adquirirse las clásicas artesanías locales de buena manufactura.

Si bien el Teatro Mariinsky y la Catedral de San Nicolás (templo ortodoxo que simboliza espléndidamente a la arquitectura barroca rusa) son los sitios más visitados de la zona familiarmente conocida como Kolomna o Barrio Dostoievski. Pocos saben que muchas de sus calles todavía conservan un ambiente romántico y tranquilo, ideal para pasear, que se remonta a la época en la que Fiodor Dostoievski y Alexander Pushkin fueron sus ilustres habitantes.

Al otro lado del río Neva, justo frente al Palacio de Invierno, la isla Vasilievsky con su icónica Strelka (flecha) es una de las zonas más antiguas, donde las calles tienen la peculiaridad de llamarse liniya (líneas), que por lo general están numeradas, aunque hay algunas que tienen nombres. Aquí destacan el Museo Naval, en lo que fuera la Casa de Bolsa; el Museo Zoológico, entre los mayores del mundo con una interesante exhibición que incluye animales disecados pertenecientes a Pedro el Grande; y el Kunstkamera o Gabinete de Curiosidades, fundado también por Pedro I y que es el primer museo ruso dedicado a las ciencias naturales con una singular colección de raros objetos.

VISITANDO SUS CERCANÍAS

Hacer una pausa en el itinerario para recorrer las cercanías de San Petersburgo es algo que realmente merece la pena, sobre todo para visitar el Palacio y los Jardines Peterhoff (en el poblado del mismo nombre) que constituye un excepcional conjunto arquitectónico, conocido como el Versalles de Rusia, pues justamente Pedro I se inspiró en el original francés para su edificación.

A 25 kilómetros de la ciudad, en Pushkin (cuyo nombre cambió en 1937 para honrar al poeta y novelista) se encuentran el Parque y Palacio de Catalina, residencia veraniega de la familia imperial en la que sobresale el impresionante Salón Ámbar (considerado la octava Maravilla del Mundo, desmantelado durante la invasión nazi pero restaurado recientemente para devolverle su esplendor siguiendo las técnicas artesanales del siglo XVIII); los Palacios Alexandrovsky y Pavlosk, así como la Casa-Museo de Alexander Pushkin.

Interesantes son también el Palacio y los Jardines Gatchina, a poco más de media hora de San Petersburgo, concedido por Catalina la Grande a su amante el príncipe Orlov y después, recuperado como lugar de retiro durante cuatro generaciones de zares.