Interiorismo

Arquitectura que genera oxígeno

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La arquitectura no sólo comprende la construcción de edificios, torres, estructuras o proyectos habitacionales. También existe el diseño de espacios abiertos relacionados directamente con la naturaleza, esta rama recibe el nombre de paisajismo.

“La arquitectura de paisaje es el diseño de todos los espacios exteriores, llámese calles, jardines, casas, parques, campos, centros deportivos, zonas verdes, canales o puertos”, explica Mario Schjetnan, especialista en esta área del diseño.

El desarrollo de esta disciplina comprende tres escalas: regional, urbana y arquitectónica. “Regional se refiere a los espacios abiertos fuera de las ciudades, que abarca paisajes naturales, parques, reservas, biósferas y áreas protegidas”, detalla la arquitecta Esperanza Viramontes, del despacho Paisaje Mexicano, que desarrolla, principalmente, este tipo de proyectos.

La urbana es el espacio relacionado con las urbes que incluye el diseño de calles y avenidas, plazas y parques. Por último, la arquitectónica que tiene que ver con “los espacios abiertos como envolvente de la fachada, forman parte del conjunto arquitectónico”, comparte Viramontes y que incluye escuelas, iglesias, jardines de niños, residencia o museos.

Por tratarse de proyectos que se desarrollan en espacios exteriores, los paisajistas deben de considerar particularmente dos elementos de la zona para el desarrollo de sus obras, que incluye una base científica y lineamientos estéticos. “El primero está directamente ligado a
las condiciones del área, como clima, microclima, suelo e integración del proyecto al medio físico”, comenta Viramontes.

Schjetnan, por su parte, lo denomina como el conocimiento geomorfológico, “que son las condiciones naturales del terreno; geología, topografía, vegetación e hidrología”, que corresponde a los aspectos ambientales de la zona. En cuanto a los lineamientos estéticos,
Mario los define como “el conocimiento poético espacial”, es decir, las características físicas del espacio, “si es feo, horrible, espantoso, agresivo o si es bellísimo para conservarlo; que son rasgos que se deben considerar desde un inicio para desarrollar el diseño de la obra”, comenta.

CONTACTO NATURAL
El trabajar en espacios al aire libre y con elementos naturales, como la vegetación, hacen de esta área un reto de cada proyecto, pues se debe considerar en un mismo lugar una construcción en armonía con la naturaleza. “A diferencia de la arquitectura convencional, aquí se está trabajando directamente con seres vivos que son la naturaleza, tanto biológica como faunística”, explica Mario Schjetnan.

“En la planeación está involucrado todo el espacio abierto, como iluminación, riego, terreno, pendientes, jardines y plataformas”, detalla Esperanza Viramontes. De ahí que a la arquitectura de paisaje se le considere multidisciplinaria, pues en ella intervienen expertos de distintas áreas.

“Para la construcción, por ejemplo, se trabaja con jardineros especialistas en riego, pavimento, estabilidad de suelo, ángulos de taludes, sistemas para evitar deslizamientos”, comenta Esperanza, para que de esta forma contribuyan en el diseño y tratamiento del suelo.

“Deben conocer sobre distintas asignaturas como vegetación, biológica, botánica, la parte hidrológica, topográfica, el manejo y modelación de la tierra y la parte espacial”, explica Schjetnan, pues las características del espacio exterior son muy diferentes a las escalas de sitios cerrados. Otros especialistas que participan con sus conocimientos en el desarrollo de dichos proyectos involucra a técnicos, científicos, ingenieros, ingenieros ambientales, químicos, biólogos y horticultores.

A LA VANGUARDIA
México, como otros países, han ido impulsando esta clase de proyectos que son considerados sostenibles o sustentables, pues además de la edificación de la obra, ofrecen un beneficio ambiental en la zona o región donde se desarrollan los proyectos.

“Gran parte de la arquitectura de paisaje es regenerativa, renueva espacios, por lo que tienes que reutilizar muchas cosas como tierra o agua, es decir, que tenga un ciclo interno, que sea auto sustentable”, aclara Schjetnan.

De ahí que una de sus aportaciones sea “la generación de oxígeno puro, cambios en el microclima, que mejoran la calidad de vida de los habitantes", detalla la proyectista Esperanza Viramontes, y que son conocidos como pulmones, pues infiltran agua en el subsuelo y generan evapotranspiración que se convierte en oxígeno.

“Una de las grandes aportaciones de la arquitectura de paisaje es en la generación de oxígeno, mejoras en el microclima y contribución contra el cambio climático”, explica Viramontes, pues uno de los objetivos de las obras paisajistas radica en ofrecer un servicio pero que no se deteriore al ambiente, por el contrario, “que mejore la calidad de vida”, finaliza.