Destinos

Asediada por piratas

Esta isla también fue visitada por fenicios, asirios, griegos, romanos y árabes; hoy es famosa por muchas razones. Mira cuál

Desde hace casi cinco décadas su nombre corre en voz de todo el mundo como sinónimo de fiesta y vida nocturna. Así es Ibiza.

Con más de doscientos kilómetros de playas, en las que el buen clima impera prácticamente todo el año y donde se pueden practicar surf, vela y kayak, en esta isla de España hay playas para todo gusto, desde el glamour y buena marcha de Las Salinas y Bossa, pasando por las concurridas Conta, Vadella, Salada, Saladeta, Figueretas, Tarida y Gració; la nudista y gay friendly de Cavallet, hasta las más tranquilas de Talamanca, Carbó, Codolar y Sa Caleta.

Sin embargo, no todo es sol, playa y mar. Formada por los municipios de Ibiza, la capital, Santa Eulària des Rius, Sant Antoni de Portmany, Sant Josep de Sa Talaia y Sant Joan de Latbrija, la isla posee un rico pasado en el que fenicios, asirios, griegos, romanos y árabes, entre otros pueblos, además de piratas, dejaron su huella contribuyendo a formar esa identidad que la caracteriza.

Los rastros de ese legado se descubren en lugares como Dalt Vila (Patrimonio de la Humanidad), recinto amurallado ubicado en la parte alta de la ciudad de Ibiza y construido en el siglo XVI, como protección ante los ataques de piratas y otomanos. Un lugar de callejuelas empinadas y pintorescas casas encaladas, desde el cual se aprecian maravillosas vistas y en el que abundan pequeñas tiendas, animadas terrazas y restaurantes. Entre sus sitios de interés merecen la visita la Catedral (que data del siglo XIII), la Iglesia de Santo Domingo, los Museos de Arte Contemporáneo y de Arqueología, el Castillo y la Necrópolis púnica del Puig des Molins.

Más cultura

Siguiendo con el itinerario cultural, son dignos de conocerse los vestigios arqueológicos fenicios de Sa Caleta, los púnicos romanos de Cala d’Hort y la Torre del Pirata en Sant Josep; la capilla subterránea de Santa Agnès y el pueblo de Sant Rafel (célebre por su producción artesanal) en Sant Antoni; el pueblo de Balàfia (el mejor ejemplo de la arquitectura local), el santuario púnico de Es Culleram y las grutas de Can Marçà, en Sant Joan.

Asimismo, están el Puig de Missa y su templo fortificado en Santa Eulària, zona que también se distingue por sus pequeños y tranquilos pueblos, así como por los típicos mercadillos (bazares) al aire libre de Las Dalias en San Carles, y Punta Arabí en Es Canar, en los cuales se pueden adquirir, entre otras cosas, artesanías locales, ropa y complementos Adlib, la famosa tendencia ibicenca que ha dado la vuelta al mundo por su estilo hip y relajado, y que nunca pasará de moda.

Mucho por preguntar y disfrutar

Back to basics es quizá la definición que más se acerca para describir a la gastronomía tradicional. Pescados, mariscos, caza, lácteos, setas y frutos del bosque, así como hortalizas y granos cultivados en huertos locales, se conjuntan para crear platillos únicos, cuya grandeza radica en lo fresco y simple de las preparaciones. El Arroz a la marinera, la Frita de calamar, el Bollit de peix (pescado con papas), el Sofrit pagès (carne, especias, hierbas y almendras) o el Flaó (tar ta de queso de cabra y oveja con hierbabuena), son algunas de las delicias típicas.

Al caer la tarde, el puerto de Ibiza y su vecino Barrio de La Marina, así como Sant Antoni, concentran a aquellos que buscan el aclamado ambiente nocturno de la isla y donde nombres como Pachá, Amnesia, Moma, Space, Edén, Ushuaia, Café del Mar, Paradis o Privilege, entre muchos otros, se visten de fiesta hasta el amanecer.