Destinos

Maravilla de la madre tierra

Uno de los escenarios más sorprendentes y hermosos del mundo

Hay lugares que se visitan sólo una vez. Otros dejan tal impresión que la visita puede repetirse en varias ocasiones y, aunque para algunos pareciera extraño, San Cristóbal de las Casas, en el hermoso y enorme estado de Chiapas, es uno de éstos.

Dicha ciudad es uno de los destinos mexicanos más emblemáticos, con una personalidad propia en la que se integran la idiosincrasia, las tradiciones y las costumbres de su población indígena y mestiza con la de muchos extranjeros que, cautivados por su encanto, han fijado de forma permanente su residencia aquí. Es esto justamente lo que le da cierto ambiente ecléctico, bohemio y romántico por un lado, pero al mismo tiempo cosmopolita. La oferta gastronómica es un claro ejemplo de esto último, pues además de la comida regional y la mexicana, hay dignos exponentes de la cocina internacional, contemporánea y de autor.

La fundación de la ciudad data de 1528, cuando el capitán Diego de Mazariegos asentó en el lugar la Villa Real de Chiapas (aunque su nombre cambió varias veces en los siglos sucesivos) convirtiéndose así en el centro político, económico y religioso de la región. Hasta 1892 fue la capital de la entidad y a partir de 1943 ostenta el nombre actual, en honor a Fray Bartolomé de las Casas, reconocido por su labor en favor de la protección de los indígenas.

Sus tesoros coloniales

Para apreciar el legado de su pasado colonial nada mejor que dejarse llevar a través de sus pintorescas calles e ir descubriendo tesoros arquitectónicos de gran valor como el Arco y la Iglesia del Carmen, la Casa de las Sirenas, la Iglesia de San Nicolás o la de San Francisco.

A un costado de la Plaza 31 de Marzo (corazón de la ciudad, frente a la cual se ubica el Palacio Municipal), la Catedral de San Cristóbal Mártir es uno de los edificios religiosos más significativos; su construcción dio inicio el mismo año de la fundación de la ciudad y fue precisamente Fray Bartolomé de las Casas su primer obispo. Sin embargo, el edificio original tuvo diversas modificaciones, de tal manera que la fachada que hoy se aprecia data del siglo XVIII.

Quizá la más notable muestra de la arquitectura barroca en México sea la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán; adyacente a ésta, el antiguo convento dominico alberga al espléndido Museo de los Altos de Chiapa, que ofrece un acercamiento a la historia de la región; en el piso superior se presenta una exhibición permanente de textiles provenientes de diferentes grupos mayas, cuyo recorrido guiado está a cargo de mujeres indígenas de distintas etnias locales y que forman parte de un proyecto comunitario dedicado al rescate y preservación de su actividad artesanal.

Digno de visitarse es también el imponente edificio blanco de la Iglesia y Ex Convento de La Merced, erigido en el siglo XVI por los mercedarios. Justo en lo que fuera el convento se encuentra el pequeño pero ilustrativo Museo del Ámbar, donde es posible conocer los mitos y realidades que rodean a la gema chiapaneca por excelencia.

Museos y cultura

Dos museos que valen mucho la pena son el Na Bolom y el de la Medicina Maya. El primero se encuentra en una casona colonial conocida como la Casa del Jaguar (que también funciona como hotel) y fue fundado en 1950 por el arqueólogo danés Frans Blom y la fotógrafa suiza Gertrude Duby, con el objeto de preservar los archivos históricos de la entidad, especialmente los relacionados con la Selva Lacandona. El segundo, está enfocado a difundir las ancestrales técnicas de sanación de los tzotziles y tzeltales.

Las artesanías son indudablemente otro de los atractivos de San Cristóbal. Desde los vendedores callejeros, pasando por la famosa y folclórica Plazuela de Santo Domingo y el Mercado José Castillo Tielemans, hasta pequeñas tiendas que abogan por el comercio justo del trabajo artesanal, es imposible sustraerse a la belleza y colorido de textiles, piezas de joyería, objetos en cerámica y cestería.

Algo que pocos visitan, pero que lo merece, es el Mercado de Dulces. Aunque pequeño, es toda una experiencia para la vista y el paladar

Puntos de atracción cercanos

A 10 kilómetros de la ciudad, son de visita obligada las comunidades tzotziles de San Juan Chamula y Zinacantán. Más allá de lo pintorescas que pudieran resultar, lo interesante de ellas es su modo de vida, arraigado aún en costumbres ancestrales, lo que se refleja en el peculiar sincretismo religioso que puede verse en sus respectivas iglesias, donde, por ejemplo, la misa no se lleva a cabo según los cánones del rito católico tradicional.

Sobre todo en San Juan Chamula, la iglesia representa un espacio de conexión espiritual de los indígenas con sus creencias autóctonas, donde se celebran rituales de sanación o se presentan ofrendas, encienden velas y beben el tradicional y sagrado posh. Una experiencia sin duda única pero que, como toda manifestación del ser humano, debe verse dentro de su contexto y con el máximo respeto.

Lagunas de Montebello

Aprovechando la estancia en San Cristóbal de las Casas, es recomendable reservar un par de días para conocer las Lagunas de Montebello y, si el itinerario lo permite, las Cascadas del Chiflón. La carretera tiene buenas condiciones y en el camino puede hacerse una parada en las Grutas de Rancho Nuevo y otra más en el pequeño poblado tzeltal de Amatenango del Valle, reconocido por sus notables piezas de alfarería en cuya producción se siguen utilizando técnicas prehispánicas.

A poco más de 140 kilómetros de San Cristóbal, pasando La Trinitaria, se encuentra el Parque Nacional Lagunas de Montebello. Se calcula que en este extenso terreno, que supera las seis mil hectáreas, existen más de 60 cuerpos de agua conformados por lagos, cenotes y grutas que, aunado a la profundidad de cada uno, a la exuberante vegetación de la zona y a la luz del sol, reflejan cambiantes tonalidades que van desde el turquesa, hasta el azul profundo, el verde e, incluso, el violeta.

Una de las primeras lagunas que puede verse es la de Bosque Azul; sin embargo, un poco más adelante se encuentra el Centro Ecoturístico Tziscao, cooperativa manejada por la comunidad local para preservar el entorno, y que abarca, entre otras, a Laguna Montebello, Cinco Lagos, Pojoj, Lago Internacional y Tziscao (el lago más grande).

En este centro se pueden contratar recorridos guiados a pie o paseos a caballo, rentar bicicletas, kayaks o canoas, además de restaurantes rústicos de comida sencilla y tiendas de artesanías, ofrece la opción de un área para acampar o de hospedarse en un albergue con cabañas.

Restos arqueológicos

En el camino al parque, se encuentra una desviación hacia la zona arqueológica de Chinkultic, un interesante conjunto del periodo clásico maya que da buena cuenta del avance de esta civilización en el aprovechamiento de los recursos del entorno y que desde la década de los 20 fue estudiado por el arqueólogo danés Frans Blom.

Para quienes no desean hacer estancia de una noche en el parque (la visita a éste y a las ruinas puede llevar el día entero), además de una ex hacienda cercana, Comitán es buena opción para descansar y continuar al día siguiente el recorrido hacia las Cascadas del Chiflón, consideradas por su altura una de las más impresionantes de la entidad.