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Mística y exótica

Bali es una de las 33 provincias que conforman el archipiélago de Indonesia, ubicada entre Java y Lombok. Lo que realmente hace a este destino distinto a otros con similares características, son sus tradiciones y sus habitantes dedicados a preservarlas. A diferencia del resto del país, donde el islam es la religión dominante, Bali ha conservado su creencia en el hinduismo, lo que se refleja en cientos de templos, palacios, danzas, rituales y artesanías.

Cada etapa de la vida balinesa está marcada por una sucesión de ceremonias y rituales (Manusa Yadnya) que contribuyen a la riqueza y diversidad de su cultura, pero quizá, la ceremonia funeraria de cremación sea la más grande y fastuosa. Para quienes pertenecen a Occidente, este puede ser un evento asombroso, colorido y fascinante.

Mantienen ciertas creencias seculares como enterrar el cordón umbilical de los recién nacidos cuando se desprende, en un lugar determinado del recinto donde habita la familia. El padre es considerado impuro hasta esa fecha, alrededor de una semana después del parto de la madre. Ésta, hasta los 42 días, que será el momento de contemplar al bebé con el fin de intuir quien puede haberse reencarnado en él.

Durante el embarazo de la mujer, su esposo deberá dejar que le crezca el cabello; así las demás mujeres sabrán que tiene a la esposa embarazada y deberán mantener las distancias con él. Las mujeres casadas, en la calle, muestran que lo son al llevar el pelo recogido en un moño.

Aunque es una isla pequeña, es un microcosmos de fértiles tierras y volcanes activos, como el Agung, el pico más alto que domina buena parte del paisaje y a cuyos pies se encuentra el lago Batur. Llamado Montaña Madre y considerado por balineses el centro del mundo (todos los templos están orientados hacia éste), es ideal para el senderismo.

ECOTURISMO Y PLAYAS
Para quienes gustan del ecoturismo, resulta imperdible el recorrido hacia las cascadas de Goa Batu y Git Git, así como a los lagos de Bunyan y Tamblingan; por su parte, los ríos Ayung, Telaga, Waja y Unda son especialmente recomendables para el rafting.

Las mejores playas de surf se encuentran en el lado oeste, mientras que el este es perfecto para familias, con hermosas playas de arena blancas y aguas calmadas. Las más sofisticadas son sin duda Sanur, Nusa Dua y Tanjung Benoa; las de Kuta, Legian, Jimbaran y Candidasa son muy populares entre los jóvenes y aventureros; Lovina es una de las más tranquilas (desde aquí se pueden hacer paseos en bote para ver delfines o bucear en Menjangan, uno de los mejores spots para practicar este deporte); pero si lo que se busca es alejarse del bullicio turístico, la isla de Nusa Lembongan cuenta con playas prácticamente vírgenes.

MANOS ARTESANAS Y SANADORAS
La habilidad de los artesanos balineses es célebre en todo el mundo. Es casi imposible resistirse a la tentación de comprar alguna prenda de seda ricamente bordada; a las máscaras y esculturas minuciosamente talladas en madera exótica o a partir de las caprichosas formas de conchas, caracoles y piedras; al colorido de sus grabados y pinturas o a la exquisita delicadeza de joyas elaboradas en oro y plata. Si bien los mercados de Sukawati son los más populares para adquirir artesanías (especialmente sus curiosas marionetas en piel), en varias aldeas pueden encontrarse piezas únicas.

Ligada a su esencia mística, Bali posee una larga tradición en técnicas de sanación, por lo que acudir a un spa es una experiencia imperdible. La gran mayoría de los resorts disponen de instalaciones aptas; sin embargo, entre los más recomendables destacan Bulgari Spa, Jiwa Spa (en el Conrad) y The Spa, en el Four Seasons Sayan.

OTROS SITIOS CON ENCANTO
Denpasar, la capital, es una ecléctica mezcla: por un lado la modernidad de los edificios de gobierno, bancos y oficinas, y, por otro lado, la intricada arquitectura de sus antiguos palacios como Pura Maospahit, del siglo IV, o del adyacente Pura Jagatnatha, templo dedicado a Sang Hyang Widi, dios supremo de Bali, ahora convertido en museo de arte prehistórico y contemporáneo.

Entre Denpasar y Singaraja (antigua capital colonial holandesa), se encuentra Bedugul, destino habitual entre los locales durante los fines de semana, cuyo nombre es también el de un resort (famoso por su campo de golf) en la zona del lago Bratan, donde es posible pasear en bote o hacer esquí acuático.

Por su parte, Klungkung es una pequeña pero animada ciudad que fue sede del antiguo reino javanés en la isla; su Palacio Real de Justicia (Kertha Gosa) refleja el esplendor y opulencia de Bali durante el siglo XVIII.

Localizada hacia el norte del aeropuerto, la pintoresca Ubud es considerada centro cultural de la isla, pues aquí se concentra la mayor actividad artística (galerías y museos, como el Agung Rai o el Puri Lukisan, así como mercados de artesanías), además de ser ideal para ver rituales y danzas tradicionales.

A pesar de la destrucción ocasionada por la última erupción del Agung, Amlapura es quizá la más aristocrática de las ciudades balinesas, pues además de los vestigios de varios palacios, existen otros que aún están ocupados por los miembros de la nobleza local, como el Puri Kangin.

Dado que son sitios poco frecuentados por los turistas, las aldeas de Trunyan y Tenganan ofrecen la oportunidad única de observar de cerca muchas costumbres ancestrales que se conservan en su mayoría intactas.

LOS MARAVILLOSOS TEMPLOS
Tanto como sus playas, los templos son símbolos emblemáticos de Bali, por lo que un viaje sería incompleto sin visitar al menos uno. Besakih, en la ladera del Agung, es el más importante y sagrado; su construcción data del siglo XIV y curiosamente se salvó de la erupción que arrasó con las villas aledañas. En realidad, podría definirse como un complejo de santuarios interconectados por terrazas y escaleras, conformando un eje que rodea a tres templos dedicados a Shiva, Brahma y Vishnu; en el punto más alto se encuentra Penataran Agung, el templo principal del complejo.

No menos espectaculares son los templos de Pura Tanah Lot, edificado en el siglo XVI sobre un risco en medio del mar, justamente en honor al dios del mar Tanah Lot, una de las principales figuras de la mitología balinesa; Pura Uluwatu, construido durante el siglo X en un acantilado para defender a la isla de los malos espíritus y honrar a Batara Rudra, dios de los cuatro elementos; y Tirta Empul, erigido al lado de un manantial con propiedades curativas. La tradición local afirma que el manantial fue creado por el dios Indra y, por este motivo, desde el siglo X, los devotos a este templo se bañan en sus aguas sagradas.